Persist

Carta de Austin Madison, animador de Pixar, para el proyecto Animator Letter Project.

That 3%…

To Whom it May Inspire,

I, like many of you artists out there, constantly shift between two states. The first (and far more preferable of the two) is white-hot, “in the zone” seat-of-the-pants, firing on all cylinders creative mode. This happens about 3% of the time.

The other 97% of the time I am in the frustrated, struggling, office-corner-full-of-crumpled-up-paper mode. The important thing is to slog diligently through this quagmire of discouragement and despair. Put on some audio commentary and listen to the stories of professionals who have been making films for decades going through the same slings and arrows of outrageous production problems.

In a word: PERSIST.

PERSIST on telling your story. PERSIST on reaching your audience. PERSIST on staying true to your vision. Remember what Peter Jackson said, “Pain is temporary. Film is forever.” And he of all people should know.

So next time you hit writers block, or your computer crashes and you lose a entire night’s work because you didn’t hit save (always hit save), just remember: you’re never far from that next burst of divine creativity. Work through that 97% of murky abyssmal mediocrity to get to that 3% which everyone will remember you for!

I guarantee you, the art will be well worth the work!

Your friend and mine,

Austin Madison
“ADVENTURE IS OUT THERE!”

>Toy Story 3

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 “Cuando Pixar estrenó Toy Story en 1995 yo tenía cuatro años. Después de verla más de 100 veces, comencé a decir que de grande quería “Hacer Toy Story”. Criada con los legendarios títulos de Disney, dosis diarias de Cartoon Network y Nickelodeon, los dibujos animados de Hanna Barbera y los juegos de Nintendo, a la hora de decidir qué camino emprender en mi formación superior sólo tuve que convencer a mi madre.”

Esto es un fragmento de mi carta de presentación profesional y para mi es tan crystal clear como emotiva. Yo realmente crecí queriendo “hacer Toy Story”, como si me pareciera la mayor hazaña que había logrado la humanidad. Toy Story, y las posteriores películas de Pixar, lograron que me interesara por la animación más allá de las horas que me pasaba frente a la televisión y alquilando una y otra vez la boda de Pebbles y Bamm-Bamm en Blockbuster.

Por eso para mi Toy Story es tan importante. Fue el primer largometraje de animación digital que vi y que existió, y desde ese momento el avance de la industria ha crecido al mismo ritmo que mi cariño hacia ella. Ver Toy Story 3 ha sido el cierre de algo, no se muy bien de qué, pero de algo lindo.

Pixar lo ha logrado otra vez y ya es algo que se da por hecho. Pero la calidad no la da el nombre del estudio, la da la fe en el desarrollo de la tecnología y el cariño artesanal con el que todo el equipo emplea ese avance en pro de la narrativa, del carisma y de la empatía con un público que ha crecido con Toy Story.

La primera película marca el inicio de una nueva etapa de la animación en la que el 2D, tan apreciado y único en su momento, queda relegado a segundo plano. Y como cualquier medio que queda reemplazado, siempre tendrá a sus defensores para criticar al nuevo. Una de las críticas con más peso que se hacía al 3D era la falta de naturalidad, de frescura y casi de amor que se sentía en todos sus movimientos. Pero es que después de haber tenido a un Glenn Keane dándole vida a Tarzán, a la Bestia y a Ariel, es muy fácil notar la perdida. Hoy en día el 3D ha avanzado muchísimo y la gran mayoría de los animadores digitales tienen una gran base de 2D. Pero personalmente aún no lo había terminado de sentir al máximo hasta Toy Story 3. Las escenas de Bonnie me quitaban el aliento. Sus movimientos, sus expresiones y su animación en general, en momentos me transportaban a la fluidez y la belleza original del 2D, manteniendo la perfección visual tan característica de Pixar.

Toy Story 3 es una historia que nos enseña a decir adiós a las cosas que apreciamos. Porque si la vida luego se trata de despedidas constantes, es más fácil aprender a superarlas con una visión positiva del adiós que con la muerte súbita del padre de Simba o con la separación radical de Dumbo y Bambi de sus madres. Dices adiós, pero también pasas la batuta. Andy le regala todos sus juguetes a Bonnie al mismo tiempo que Pixar cierra la etapa de su pelicula más importante e incita a la creación de nuevas piezas maestras de la animación digital.

photo by pixarblog